martes 18 de noviembre de 2008

Introducción Espíritu Santo - La Persona


¿Cómo?, ¿Una persona?, Muchos se preguntarán cómo puede el Espíritu Santo ser Dios y persona al mismo tiempo, a lo que contestamos que Dios está compuesto por tres “personas divinas”, es a saber, Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Resulta ser una experiencia fascinante, el poder escribir en este libro de limitadas páginas, “toda” la verdad acerca del Espíritu, sus atributos, sus manifestaciones y su influencia en las vidas de los hombres y en el ministerio mismo del Dios-Hombre, Jesucristo.

De nada podemos presumir al hablar sobre el Espíritu, ya que no manejamos absolutamente ninguna información que él no nos haya dado primero de sí mismo, tanto en las Sagradas Escrituras (principalmente), como en la vida espiritual diaria. Entender las profundidades del Espíritu y navegar por el mar de sus bondades, es un derecho y una obligación de cada creyente y en especial del ministro cristiano.

Cabe señalar que cada actividad del Espíritu, está indivisiblemente relacionada con el actuar de la Trinidad, aunque procuremos en este estudio aislar la conducta del Espíritu, no debemos pensar en él como una persona completamente independiente de las otras dos.

Resulta interesante el hecho que cuanto más nos aproximamos a contemplar y analizar la personalidad del Espíritu, más nos damos cuenta de nuestro pálido carácter cristiano, tan necesitado de los valores y principios celestiales. Normalmente estamos tan enfrascados en nuestra realidad limitada y terrena, que al correr estas páginas nos encontramos con un inagotable horizonte espiritual que nos sacude y nos sorprende gratamente. El análisis de los ocho capítulos de esta obra, bien se asemejan a la visión de la escalera que tuvo Jacob, la que subía hasta el cielo, y en la cima estaba Dios Gn. 28:12-17, pues cada capítulo nos hace avanzar en el conocimiento y nos permiten tener un reencuentro con nuestro Señor, mediante estas verdades universales y eternas, de la amada persona del Espíritu Santo.

Espíritu Santo - La Persona


Como ya sabemos El Espíritu Santo, junto al Padre y al Hijo conforman un “Dios Trino”, Todopoderoso y Supremo. 1ª Juan 5:7.

El Espíritu Santo, es una persona y no una extraña fuerza o poder eléctrico,. Tampoco podemos enmarcarlo en un cuerpo físico limitado puesto que él es Espíritu. Con relación a su persona siempre se le indica con el pronombre personal masculino “él”, aunque el término espíritu es neutro. Juan 16:13-14; Hechos 13:2. El Espíritu Santo posee atributos divinos y es identificado en el mismo nivel del Padre y del Hijo en la fórmula bautismal Mateo 28:19, y en la salutación paulina a los Corintios: “La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios, la comunión del Espíritu Santo sea con todos vosotros, amen”. 2ª Co. 13:14.

Desde el principio de la humanidad el Espíritu Santo se ha manifestado a los hombres, lo que continúa sucediendo a través de los siglos. Entonces, ¿Cuáles son sus propósitos y funciones principales con que actúa?. Debemos analizar su desempeño en el transcurso de la historia. En el Antiguo Testamento la presencia del Espíritu Santo no era permanente, dentro del hombre usado por Dios, generalmente se usa en las escrituras el término “El Espíritu de Dios vino” Is. 10:10, dando a entender que era una manifestación que ocurría vez tras vez cuando el hombre de Dios era usado. En el Nuevo Testamento el Espíritu hace morada permanente dentro del creyente, como veremos más explícitamente en el capítulo ocho. Juan 14:17.

“El Antiguo Testamento muestra al Espíritu Santo como el agente activo de la Deidad, capacitando a los hombres a llevar a cabo los propósitos de Dios. Es visto como el inspirador de líderes, profetas y obreros. Descendió sobre sacerdotes, profetas y dirigentes, para brindarles poder divino para sus funciones” 1

El ESPIRITU SANTO EN EL ANTIGUO TESTAMENTO

a) En la Creación del Mundo: El Espíritu Santo obró en conjunto en la creación.

“y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas”. Gn. 1:2.

1 Melvin L. Hodges, “El Espíritu Santo y el evangelismo universal”, Pág. 11 - 12

“ En el primer capítulo de la Biblia aparece el Espíritu como aleteando sobre las caóticas aguas del mundo prehistórico. El último capítulo de Apocalipsis describe ungiendo a los hombres a que acepten el don gratuito del agua de la vida.” 1

b) En la Creación del Hombre. En el hálito de vida del Hombre. Adán fue el único entre los seres de la tierra creado, a la imagen y semejanza de Dios. Con razón, con imaginación creativa e inteligencia superior que le capacitaba para conocer, amar y comunicarse.

“Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente”. Gn. 2:7.

c) En la creación de los animales. También en la vida de los animales y la tierra.

“Escondes tu rostro, se turban; les quitas el hálito, dejan de ser, y se vuelven al polvo. Envías tu Espíritu son creados, y renuevas la faz de la tierra” Sal. 104:29-30

d) En proezas. Dios capacitó a ciertos varones para tareas especiales, entre ellos observamos a:

- Bezaleel, hijo de Uri, varón lleno de sabiduría e inteligencia, de ciencia y capacidad artística, para inventar y en artificio de piedras para engastarlas, y en artificio de madera... Ex. 31:1-5

- Aholiab, hijo de Ahisamac, ungido por el Espíritu Santo con sabiduría en el ánimo de todo sabio de corazón para trabajar en el Tabernáculo.

- Gedeón, fue comisionado por Dios para librar a su pueblo de las invasiones madianitas, poniéndolo por juez de Israel. “ Entonces el Espíritu de Jehová vino sobre Gedeón...” Jue. 6:34

- David, hijo de Isaí, de la tribu de Judá. Dios lo ungió rey sobre las doce tribus de Israel, tras el fracaso del rey Saúl. David es tal vez el mayor exponente del trato de Dios con el hombre del Antiguo Testamento, alcanzando una gran madurez y profundidad espiritual, lo que se ve reflejado en el éxito de sus campañas militares, en su reinado, su inspiración musical y en la escritura de muchos salmos.

1. Melvin L. Hodges, “El Espíritu Santo y el evangelismo universal”, Pág. 9

EL ESPIRITU SANTO EN EL NUEVO TESTAMENTO.

La presencia mayor del Espíritu de gracia en el Nuevo Testamento, fue anunciada por el profeta Joel: “Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos, y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones. Y también sobre los siervos y sobre las siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días”. Joel 2:28-29.

El derramamiento masivo del Espíritu comenzó a ser recibido por los ciento veinte fieles que se encontraban en el aposento alto en el día de Pentecostés,

“... y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados, y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego asentándose sobre cada uno de ellos, y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen”. Hechos 2:2-4. Marcando así el nacimiento formal de la Iglesia de Jesucristo. en la tierra.

El Espíritu Santo continuó manifestándose poderosamente durante la iglesia primitiva. Esta lluvia de gracia seguía cayendo y dejando como resultado la conversión de miles de hombres a Cristo. Por lo que la Iglesia se multiplicaba cada día más y glorificaba al Señor por doquier, “Así que los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas” Hechos 2:41. “Pero muchos de los que habían oído la palabra, creyeron; y el número de los varones era como cinco mil” Hechos 4:4, y aún los gentiles eran salvos por la predicación del evangelio Hechos 10:44-48. Además el Espíritu Santo administraba la iglesia en conjunto con los Apóstoles Hechos 13:2, brindándoles sabiduría, gracia y poder.

El gran ministerio del Espíritu Santo es convencer al mundo de pecado, justicia y juicio Juan 16:8-11. Regenerar al hombre interiormente, lo cual es llamado el “nuevo nacimiento” Juan 3:5-8 (ver capítulo 8).

Era normal en la iglesia primitiva que los Apóstoles y Ancianos tomaran sus decisiones en conjunto con el Espíritu de Dios, lo que no sólo es admirable, sino, que es una pauta y clara evidencia de la disposición divina por dirigirnos en el camino de su perfecta voluntad “Ministrando estos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado” Hechos 13:2.

No es mera casualidad que la vida y ministerios de los siervos de Dios que han logrado una comunión personal y profunda con el Señor sean respaldados con gran poder en la predicación del evangelio, alcanzando a las grandes masas para Cristo, ministrando además sanidad, liberación de demonios y milagros.


LOS ATRIBUTOS DIVINOS Y PERSONALES DEL ESPÍRITU SANTO

El Espíritu Santo posee atributos divinos y personales, que se desglosan de la siguiente manera:

1. Atributos Divinos

a) Omnipresencia: El Espíritu Santo como Deidad, puede estar en todas partes a la vez. Salmo 139:7-10

Dios está presente en todo lugar, pero no en el sentido panteísta (que todo es Dios) como lo presentan los hindúes, sino, distinguible de su creación. Dios no se haya limitado a su propio universo creado “los cielos de los cielos de los cielos no pueden contenerle” 1 R. 8:27. Las criaturas no son parte de la divinidad, sino seres distintos a Él, tanto visibles como invisibles. La omnipresencia de Dios hace que no podamos nunca hallarnos lejos de él. Hch. 17:28 La jurisdicción divina es ilimitada y permanente, al contrario de lo señalado acerca de las divinidades paganas.

b) Omnipotencia: Su poder es ilimitado e interactúa en conjunto con el Padre y el Hijo. Es el poder ejecutivo de la Deidad. Lucas 1:35

La omnipotencia divina es real y práctica, la vemos desplegada tanto en el cielo, como a lo largo de toda la historia humana. No debemos pensar que todo lo que ocurre es resultado directo de la acción divina, pues el Señor ha dejado un margen de participación a los hombres, el que se conoce como “libre albedrío”. El Espíritu divino ha bendecido las vidas de los hombres desde Adán hasta la fecha, y su poderoso accionar estará vigente por toda la eternidad.

c) Omnisciencia: Todo lo conoce, no necesita que nadie le enseñe o informe de algo o alguien. 1 Co. 2:10-11.

Dios, en virtud de su existencia eterna y saber ilimitado, conoce el porvenir al igual que el pasado Sal. 139:16. No se trata de un simple conocimiento teórico, como si Dios fuera un espectador pasivo de lo que sucede frente a él, sino que conoce a cabalidad a sus criaturas y discierne incluso los pensamientos y motivaciones más ocultos y disfrazados que el hombre pueda tener. Dios es un activo protagonista en el desarrollo de la historia universal.

d) Eterno: Quiere decir que no tiene principio ni fin, no está limitado por el tiempo ni por el espacio.

El Espíritu de Dios existe desde siempre, al igual que el Padre y el Hijo, y existirán eternamente. Las nociones del tiempo humano no afectan a Dios 2ª Pedro 3:8, es más, nuestros tiempos están en las manos divinas y es a través del curso de los años que él manifiesta su obra. Sal. 31:16; Hab. 3:2.

2. Atributos Personales

a) Posee Intelecto: Ro. 8:27

“Más el que escudriña los corazones sabe cual es la intención del Espíritu porque la voluntad de Dios intercede por los santos”

b) Voluntad: 1 Co. 12:11

“Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu repartiendo a cada uno en particular como él quiere”.

c) Sensibilidad: Efesios 4:30

“Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios con el cual fuisteis sellados para el día de la redención”

ACTIVIDADES PERSONALES DEL ESPÍRITU SANTO

1.- Revela: 2 Pedro 1:21 “Por que nunca la profecía fue traída por voluntad humana sino porque los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.

El Espíritu Santo, reveló a los escritores bíblicos (canónicos) la verdad de Dios el plan de salvación, que luego quedaron registradas en las Sagradas Escrituras. El hombre no puede por si mismo conocer a Dios como su Señor y Salvador, es por eso que necesita la ayuda del Espíritu Santo. Sólo de esta forma conocerá cabalmente su propia naturaleza humana, y su posición como pecador penitente que necesita de la acción redentora de Jesús.

2.- Enseña: Juan 14:26 “Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho”.

El Espíritu es para la Iglesia de todos los tiempos su mejor enseñador, es quien ilumina las verdades reveladas en la Biblia. Dios nos bendijo con este formidable maestro quien descorre el velo de nuestra ignorancia espiritual y nos lleva por el camino de la verdad y de la vida que es Cristo. Sin lugar a dudas, sin la actividad docente del Espíritu, resultaría imposible a la iglesia formar nuevos discípulos.

3.- Atestigua (clama): Gálatas 4:6 “Y por cuanto sois hijos, Dios envío a vuestros corazones el Espíritu de su hijo, el cual clama: !Abba, Padre¡”

Para el hombre le resulta natural el comunicarse en un ambiente material y terreno, pero cuando hablamos de hablar con Dios, de expresar no sólo palabras, sino también sentimientos, propósitos y motivaciones. Nos resulta estrictamente necesario contar con un interlocutor válido que nos interprete correctamente, nos guíe, nos anime y a la vez conozca la mente del Padre.

Podemos sentirnos muy felices con nuestro Padre Celestial, quien nos dio su Espíritu, que nos ayuda a orar, permitiendo que nuestro clamor sea provechoso y eficaz.

4.- Intercede: Romanos 8:26 “Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues que hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles”.

5.- Habla: Apocalipsis 2:7ª. “El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias...”

Constantemente el pueblo de Dios trabaja laboriosamente por alcanzar los objetivos evangelísticos y misioneros, desarrollando programas de estudio o empeñado en la construcción de una mejor infraestructura eclesiástica. Todo esto es de gran valor, sin embargo, es imprescindible tomarse el tiempo de callar, y poder oír lo que el Espíritu nos quiere decir acerca de todas estas actividades. Cuantos errores habríamos evitado si cultiváramos la buena costumbre de escuchar la voz de Dios.

6.- Ordena: Hechos 16:6-7 “Y atravesando Frigia y la provincia de Galacia les fue prohibido por el Espíritu Santo hablar la palabra en Asia; y cuando llegaron a Misia, intentaron ir a Bitinia, pero el Espíritu no se los permitió”.

Es asombroso el grado de comunión y obediencia que tenía el Apóstol Pablo y su equipo misionero con la persona del Espíritu Santo, tanto así que el apóstol recibe el mandato del Espíritu de no viajar a la provincia de Asia, sino más bien ir a Macedonia. Que hermoso ejemplo para nuestras vidas, que nos enseña a obedecer la voz directiva del Espíritu, quien nos comunica la voluntad perfecta de Dios para nuestras vidas.

7.- Testifica: Juan 15:26 “Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí”.

ESQUEMA ILUSTRATIVO DE LA TRINIDAD

EL PADRE



DIOS


JESUCRISTO ESPIRITU SANTO

Concepto Bíblico Monoteísta: Dios es la unidad compuesta por tres personas divinas = Dios trino ( ELOHIM en hebreo )

ESPÍRITU SANTO

NOMBRES

SIMBOLOS

Espíritu de Dios

Espíritu Santo

Espíritu de verdad

Espíritu de Gracia

Espíritu de Cristo

Espíritu de Vida

Espíritu de Adopción

Espíritu Santo de la Promesa

Consolador

Paloma

Aceite

Fuego

Viento

Agua

Sello

Arras

DONES

DONES DE SERVICIO

Palabra de Sabiduría

Palabra de Ciencia

Discernimiento de Espíritus

Fe

Milagros

Dones de Sanidades

Profecía

Géneros de Lenguas

Profecía (profetizar)

Servicio

Enseñanza

Exhortación

Repartir

Presidir

Misericordia

FRUTO

ACTIVIDADES PERSONALES

Amor

Gozo

Paz

Paciencia

Benignidad

Bondad

Fe

Mansedumbre

Templanza

Revela

Enseña

Atestigua

Intercede

Habla

Ordena

Testifica



ATRIBUTOS DIVINOS

ATRIBUTOS PERSONALES

Omnipresente

Omnipotente

Omnisciente

Inteligente

Sensible

Posee Voluntad

PECADOS QUE PUEDEN SER COMETIDOS

CONTRA EL ESPIRITU SANTO


Contristar

Mentir

Apagar

Resistir

Blasfemar





Nombres del Espíritu Santo


Podemos conocer con mayor profundidad a la persona del Espíritu Santo estudiando sus diferentes nombres, los cuales nos dan a entender sus roles y su naturaleza.

Consideremos los siguientes

a) Espíritu de Dios: Es mencionado con este nombre que destaca su naturaleza divina, además él viene al hombre en el nombre y voluntad de Dios el Padre y actúa en la ejecución de los planes divinos. Lo vemos en el nacimiento de Jesucristo, cuando el poder del Altísimo cubrió con su sombra a la virgen para que por medio del Espíritu concibiera y diera a luz al Salvador, el Mesías prometido.

Lucas lo llama el Dedo de Dios Lc.11:20, debido a que es el poder ejecutivo de la Deidad el cual se desarrolla en las esferas físicas como en las morales, Ro. 8:9, Gn. 1:2; 41:38, Ex. 31:3, 1 Samuel 10:10; 11:6, Job. 33:4.

b) Espíritu Santo: Se le llama de esta manera porque él es quien nos santifica, nos regenera y nos guía a toda verdad y justicia, a fin de que lleguemos a ser santos como nuestro Padre Celestial lo es también. Ef. 4:12, Tito 3:5y, 1 Pedro 1:16.

No es correcto pensar, que con nuestros propios esfuerzos y buenas intenciones podemos lograr perfecta (plena) santidad en nuestras vidas, sólo la obra del Espíritu Santo logra santificarnos verdaderamente.

c) Espíritu de Verdad: También es el Espíritu de Verdad como lo declara el evangelio de Juan. Al cual el mundo no puede recibir (sin arrepentirse primero), porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros y estará en vosotros. Juan 14:17; 16:13-14.

El Espíritu de Verdad es el que nos reveló la maravillosa Palabra de Dios, esta verdad divina y profética que permanece para siempre y que trae luz y esperanza a nuestras vidas.

“Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacen bien en estar atentos como una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día aclare y el lucero de la mañana salga en sus corazones; entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura de interpretación privada, porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo”. 2 Pedro 1:19-21 (traducción del autor).

d) Espíritu de Gracia: La carta a los Hebreos arroja luz acerca del Espíritu de Gracia advirtiéndonos que no debemos afrentarlo pues es Santo y da gracia al hombre para que se arrepienta y se salve al creer en Jesucristo. “¿Cuánto mayor castigo piensan que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de Gracia” He. 10:29.

e) Espíritu de Cristo: El Espíritu Santo no se dirige o se comisiona a sí mismo, sino que es enviado por el Padre en el nombre de Cristo, para enseñarnos y recordarnos todas sus palabras. Juan 14:26.

La presencia del Espíritu de Cristo en el hombre da fiel testimonio de que éste pertenece a Dios. “Mas ustedes no viven según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en ustedes. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo no es de él.. Ro. 8:9 (traducción del autor). También es llamado el Espíritu de Cristo porque su misión especial es glorificar a Cristo. Juan 16:14:15

f) Espíritu de Vida: Este nombre refleja que él es dador y preservador de vida, Pablo señala en su carta a los Romanos: “Porque la ley del Espíritu de Vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte”. Ro. 8:2.

El Espíritu es agente intrínseco de vida, su actividad es registrada en la Biblia desde la creación - aunque ya existía su influencia vital antes de este evento, y a través del curso del relato Vétero y Neo Testamentario. La actividad generadora de vida del Espíritu, es integral, es decir, incluye vida y salud física y espiritual. Podemos afirmar confiadamente que el Espíritu es el sustentador de toda existencia.

g) Espíritu de Adopción: El cual nos adopta y nos hace hijos de Dios por la fe puesta en nuestro Salvador.

“Pues no habéis recibido el Espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el Espíritu de adopción por el cual clamamos “Abba Padre”. El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios”. Ro. 8:15-16.

No existe otra forma de ingresar a la “familia” de Dios, que no sea a través del Nuevo Nacimiento (Regeneración). El creyente es “inscrito” en el libro de la Vida y posee el derecho de ser hijo de Dios, no sólo criatura del Señor, sino, su hijo, con el beneficio de vida y herencia eternas.

h) Espíritu Santo de la Promesa: El Espíritu Santo es llamado de esa forma porque el recibimiento de su persona y de su poder es una de las promesas más importantes del Antiguo Testamento. Dios en muchas ocasiones y por muchos de sus siervos anunció la venida de su Santo Espíritu el que tendría una relevancia y cobertura mundial. Joel 2:28; Ez. 26:37; Lc. 24:49.

“ Para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu.” Gal. 3:14

i) El Consolador: El Espíritu Santo es el “otro” Consolador que Cristo prometió para su iglesia Juan 14:16. Jesús es hoy nuestro Paracleto o Abogado en el cielo e intercede por nosotros al Padre, el Espíritu Santo es nuestro segundo Paracleto, que también intercede por nosotros con gemidos indecibles y está entre los creyentes para siempre con el fin de guiarlos, santificarlos, bendecirlos y mantenerlos en el camino correcto de salvación.

Paul Yonggi Cho Comenta: “Paracleto” o “Consolador”, es una palabra que tiene sus raíces en dos vocablos griegos que significan “junto a uno” y “llamar”, etimológicamente, esta palabra se originó en los tribunales de justicia. Cuando el acusador presionaba fuertemente a un acusado, y éste no sabía como defenderse” 1. Dando la idea que si lograba encontrar algún amigo influyente, le pidiera auxilio con el fin de ser debidamente defendido por el ilustre personaje. Desde ese momento este amigo permanecía en pie junto al acusado como Paracleto, y le ayudaba a ganar el juicio.

Símbolos del Espíritu Santo





La Paloma: El Espíritu es simbolizado en la Biblia como una paloma, por ejemplo en el bautismo de Jesús en el Jordán, “... y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él”. Mateo 3:16.



Hasta hoy la paloma es símbolo de paz y pureza, y generalmente la relacionamos de color blanco que añade fuerza al mismo significado. El Espíritu es puro y santo, como la “paloma celestial”. Podemos ver que el libro de Cantar de los Cantares menciona la paloma al referirse a la belleza y dulzura de su amada. Cnt. 1:15; 2:14; 5:12. Si bien es cierto la paloma tiene un simbolismo único con el Espíritu divino podemos encontrar estudiando a la paloma, un rico material de aplicaciones que puede ser usado para ilustrar algunas verdades acerca del Espíritu, por ejemplo:



La Paloma vuela con la mirada fija hacia un solo lugar al que apunta como su objetivo principal, sin desperdiciar atención ni energías en los múltiples detalles que la rodean, así también el Espíritu guía al creyente a fijar su mirada en Cristo Jesús y no caminar de acuerdo a las cambiantes circunstancias del momento.



La Paloma no tiene hiel, órgano que extrae el veneno de los alimentos y que en la Sagradas escrituras es símbolo de la amargura, por tanto podemos aplicar esta verdad que el Espíritu no trae amargura a los que lo reciben, ni guarda raíces de amargura en su corazón, tampoco debemos guardarla nosotros.


El Aceite: Al igual que el aceite, el Espíritu Santo ilumina, nutre y fortalece. En el Antiguo Testamento el aceite fue usado en la preparación de la santa unción, teniendo una fórmula especial dada por Dios la que combinaba el aceite con otros elementos aromáticos, tales como: mirra, canela aromática, cálamo aromático, y casia Ex.30:23-25. Se aplicaba para ungir a los sacerdotes como fue el caso de Aarón y sus hijos Ex. 30:30; Lev. 8:12 y también a los reyes como por ejemplo Saúl y David entre otros. En el tabernáculo era usado como combustible para las lámparas del candelabro de oro. Ex. 35:14. Dicho óleo fue usado para la iluminación por diversas culturas, igualmente el Espíritu ilumina por su Palabra las vidas de millones de creyentes en todo el mundo.

Consideraremos algunas aplicaciones:

El aceite es usado en las comidas para complementar su sabor y valor nutritivo, asimismo el cristiano se fortalece y nutre con la presencia del Espíritu en su vida.

El aceite es usado además para ungir o limpiar las heridas, bueno el Espíritu es salud y vida tanto espiritual como física al cristiano. Heb. 8:9.


El aceite fresco es oloroso y fragante, mas al pasar el tiempo se va descomponiendo, y aun más se desvanece. Realidad que nos ilustra la constante necesidad de renovarse en el Espíritu Santo y ser lleno de él diariamente, para no decaer en la vida espiritual.


El Fuego: El fuego, fue usado durante siglos en la presentación de holocaustos y ofrendas a Dios. Gn. 8:20-21, en ocasiones el fuego de Jehová caía consumiendo el holocausto completamente Lev. 9:24; 2 Cr. 7:1. Vemos en el pasaje del libro de los Reyes en que el profeta Elías enfrenta valientemente a la multitud de profetas de Baal, en un reto en que el verdadero Dios debía hacer descender fuego del cielo y consumir el holocausto. Tras la breve oración de Elías Jehová respondió haciendo llover fuego sobre el holocausto en testimonio de su divinidad, poder y juicio sobre los idólatras y apóstatas. Consumiendo el animal, la leña, las piedras, el polvo, y aun el agua que había en la zanja, 1 Reyes 18.


Comúnmente el fuego simboliza la presencia del Señor que purifica, libera o consume Ex. 14:19-24; Núm. 11:1-3; Ex- 3:2; 19:18. Además la Biblia lo presenta como un símbolo del Espíritu Santo: “... Y se les aparecieron lenguas repartidas como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos” Hechos 2:3. Así como el fuego tiene la capacidad de calentar líquidos o quemar totalmente elementos sólidos, igualmente la presencia del Espíritu de Dios consume el pecado, purificando y liberando a la persona de las escorias espirituales.


El Viento: El viento simboliza las operaciones misteriosas del Espíritu Santo y su labor regeneradora. En el libro de los Hechos, en el capítulo segundo se nos indica que repentinamente vino del cielo un estruendo como de un “viento recio” que soplaba, llenando la habitación en la cual estaban los 120 discípulos reunidos; en ese momento el invisible y poderoso toque del Espíritu divino los bautizó, y comenzaron a glorificar y testificar las maravillas de Dios, Hechos 2:1-13.


“No resulta difícil relacionar este tremendo ventarrón con el Espíritu, pues el Antiguo Testamento abunda en ejemplos de este simbolismo. La raíz gramatical para los vocablos viento y espíritu, tanto en el hebreo (Antiguo Testamento) y griego (Nuevo Testamento:) es la misma.”


Jesucristo comparó la acción del viento, con el Espíritu, diciendo: “El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu” . Juan 3:8.

El Agua: Jesucristo simbolizó al Espíritu relacionándolo con el agua y con fuente de agua viva “Mas el que bebiere del agua que yo le daré no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él fuente de agua que salte para vida eterna”. Juan 4:14.


El agua viene al individuo por creer en Cristo “... el que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, por que Jesús aún no había sido glorificado.” Juan 7:38-39. Al igual que el agua, el Espíritu lava y purifica, inunda y produce vida, bautiza y renueva.


El Sello: Simboliza propiedad o dominio divino sobre sus hijos. También su seguridad protectora “... En él también nosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de nuestra salvación, y habiendo creído en él fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa.” Ef. 1:13. La presencia del Espíritu divino en nuestras vidas en una garantía de que somos salvos y que además somos propiedad legítima de Dios. Si él está en nosotros podemos vivir seguros y confiados, descansar en Dios, ya que no hay ninguna fuerza adversa que nos pueda arrebatar de sus poderosas manos.


Las Arras: Arras o “anticipo” de la herencia divina alcanzada en la redención de hombre en Cristo “... que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria” Ef. 1:14.


El Espíritu Santo manifiesta en nuestras vidas el gozo, la santidad y la gloria, que los creyentes recibiremos plenamente en la vida eterna, nos anticipa una muestra de las ricas bendiciones que conciernen servir a un Dios bondadoso.


Nos dice la palabra de Dios que para los que han creído en él están preparados gloriosos dones tales como las bodas del cordero “... y el ángel me dijo: Escribe Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del cordero” Ap. 19:19a. Además en la segunda venida, Cristo descenderá con sus santos y reinará en la tierra por mil años. Ap. 14; 20:4 Ap. 19:19a. Además en la segunda venida, Cristo descenderá con sus santos, y reinará en la tierra por mil años. Ap. 14:20

El Fruto del Espíritu Santo





El “fruto del Espíritu Santo” debe desarrollarse en cada creyente, en su andar diario. Podemos definir como fruto del Espíritu: “los nueve componentes del carácter de Cristo”. Encontraremos en cada persona nacida de nuevo, que se deja moldear por los principios bíblicos y la interacción dinámica del Espíritu, un carácter maduro que manifiesta el fruto espiritual.



La medición de nuestro crecimiento cristiano, bien puede ser evaluado al contrastarlo con el desarrollo de este fruto en nuestras vidas. Muchas veces solemos impresionarnos por creyentes que hacen un gran despliegue de poder y gracia, sin embargo, en ocasiones encontramos inconsecuencias entre sus manifestaciones virtuosas, y su fondo moral. Podemos tener una posición teológica correcta y ser elocuentes en la presentación de nuestro mensaje; poseer dones del Espíritu, y lograr notable éxito en nuestro ministerio público, mas a pesar de todo ello si carecemos del fruto del Espíritu nada somos. 1 Co. 13:1-3”.



Donald Gee comenta acertadamente: “ El fruto del Espíritu es el resultado directo de la vida de Cristo brindada al creyente por el Espíritu ... pues el fruto espiritual es el resultado de una vida de ininterrumpida comunión con Cristo”. 2



Bosquejo del Fruto del Espíritu Santo y algunas citas Bíblicas




1. Amor : 1 Co. 13


2. Gozo : Is. 4:8; 29:1; 34:14; 35:27.


3. Paz : Sal 4:8; 29:1; 34:14; 35:27.


4. Paciencia : Lc. 21:19; Ro. 5:3; 15:4; 2 Co. 6:4; Ef. 4:2.


5. Benignidad : 2 S. 22:36; Sal. 18:35; Ro. 2:4; 1 P. 2:3; Col. 3:12.


6. Bondad : 2 Cr. 6:41; Sal. 25:7; 31:19; 68:10; Ro. 11:22; 15:14.


7. Fe : He. 11:1-40


8. Mansedumbre : Ec. 10:4; Sof. 2:3; 1 Co. 4:21; 10:1; Gál. 6:1; Ef. 4:2; Col. 3:12; 1 Ti. 6:11.


9. Templanza : Gál. 5:23






1 : Melvin L. Hodges. El Espíritu Santo y el Evangelismo Universa”l, Pág. 56.



2 : Donald Gee, “El fruto del Espíritu”, Gospel Publishing House, 1975, página 13.



Amor: Fuego inextinguible y fuerza sin medidas, es el amor. Ingrediente esencial en toda sana relación, tanto entre seres humanos, como entre el hombre y Dios. La Biblia nos enseña que Dios es amor. No sólo que posee este sentimiento, sino que él es fuente misma del perfecto amor. Pasarán los cielos y la tierra, cesarán las profecías y los males de este siglo, pero el amor perdurará eternamente en el corazón de los redimidos.



El inspirado apóstol Pablo en su carta a los Corintios, desarrolla uno de los más preciosos discursos dados en la historia de la humanidad, donde señala:



“Si yo tuviera el don de hablar en lenguas extrañas, si pudiera hablar en cualquier idioma celestial o terrenal y no sintiera amor hacia los demás lo único que haría sería ruido.



Si yo tuviera don de profecía y supiera lo que va a suceder en el futuro, si supiera absolutamente de todo, y no sintiera amor hacia los demás, de que me serviría, y si tuviera una fe tan grande que al pronunciar una palabra los montes cambiaran de lugar, de nada serviría sin amor.



Si entregara a los pobres hasta el último bien material que poseyera, si me quemaran vivo por predicar el evangelio y no tuviera amor, de nada me serviría.



El amor es paciente, es benigno; el amor no es celoso ni envidioso; el amor no es presumido ni orgulloso; no es arrogante ni egoísta ni grosero; no trata de salirse siempre con la suya; no es irritable ni quisquilloso; no guarda rencor; no le gustan las injusticias y se regocija cuando triunfa la verdad.



El que ama es fiel a ese amor, cuéstele lo que le cueste; siempre confía en la persona amada, espera de ella lo mejor y la defiende con firmeza. Tres cosas permanecen: la fe, la esperanza y el amor, pero la más importante de las tres, es el amor”. 1 Co. 13:1-7 (Biblia al día. Nuevo Testamento viviente 1979).



Se pueden distinguir tres clases de amor o tres formas de manifestar el amor:



a) Proverbios habla del amor “Eros” el cual se refiere al amor de pareja, y depende de una actividad sexual.


b) Existe además el amor fraternal, del griego “Filía”, es el amor de amigos (Fileos).


c) El amor “Agape”, este es el amor de Dios, que es sublime y puro, y por este amor el Padre envió a Jesucristo su unigénito al mundo, para morir en lugar del pecador ,y todo aquel que en él cree tiene vida eterna.



La Fe: Hebreos 11:1-40 Ciertamente son muchas las citas bíblicas que nos hablan de fe y esto nos demuestra la importancia que tiene el creer en Dios y lo que él dice acerca de sí mismo, del hombre, del plan de salvación y de todo cuanto menciona la Biblia.



Sin lugar a dudas no podría existir ningún cristiano maduro sino cultiva la fe en su vida, no una fe en sí mismo, en sus recursos , o en algún medio que no sea divino. Encontramos en este precioso fruto del Espíritu Santo, la base del carácter cristiano que inexcusablemente debe ser parte de nuestra vida.



El libro de Hebreos en su capítulo once versículo tres, nos enseña que por la fe (solamente) entenderemos que fueron creados los cielos y la tierra por la Palabra de Dios, excluyendo toda especulación, y sentando las bases de la confianza en un Dios Creador, Todopoderoso y Sabio, en una fe sencilla pero eficaz.



Spugeon afirma que la fe puede componerse de tres partes: confianza, conocimiento y creencia.



a) Confianza : Debemos depositar nuestra confianza en Dios y depender de su soberanía. Muchas veces tendremos mil preguntas que él simplemente no responderá. “ Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en tí.” Confiando que Dios siempre quiere lo mejor para nosotros.



b) Conocimiento: Nuestra fe deber ser alimentada por el conocimiento de las Sagradas Escrituras, no teniendo un fe ciega sino más bien iluminada y nutrida por la Palabra revelada de Dios. ”Así que la fe viene es por el oír, y el oír, la palabra de Dios” Ro:10-17.



El vivir de acuerdo a los principios de su Palabra confiando en sus promesas y obedeciendo sus mandamientos forjarán en nosotros un carácter de fe maduro y eficaz.



c) Creencia: Existen algunos aspectos del evangelio, del reino de los cielos, del caminar cristiano que en verdad no sólo no entenderemos sino que aun no tenemos ninguna explicación cierta para ellos, entonces debemos sólo creerlo “Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía” Heb11:3.



Cabe mencionar la fe, como parte del fruto del Espíritu, desarrollándose en el hombre regenerado hasta que haya alcanzado (en lo posible) su más alta expresión, por esto es importante aprender a depender de Dios en las decisiones, en los cambios y aun en nuestras motivaciones más profundas y personales.

Los Dones del Espíritu Santo


El pueblo evangélico pentecostal chileno, se caracterizó por casi un siglo por mantener una búsqueda del poder carismático. Evidencias de vidas ungidas por Dios existen miles en el transcurso de dicho movimiento cristiano; sin embargo hay un gran desconocimiento teológico con respecto a los dones sobrenaturales. Los escritos paulinos nos aportan una increíble luz acerca de los dones, los que se desarrollan en este estudio, considerando el significado etimológico y semántico de los diferentes términos usados por el Apóstol para referirse a los dones en sus “cuatro listas” mencionadas en el Nuevo Testamento.

Vemos al Espíritu Santo, repartiendo su poder y gracia en el día de Pentecostés (Hch. 2:1-4). También lo encontramos como la fuente ministradora de los dones en 1 Co. 12:4-11, en donde nos indica Pablo, que aunque hay diversidad de dones, el Espíritu es uno sólo; y él es quien reparte a cada uno según su voluntad (1 Co. 12:11).

El propósito principal de los dones espirituales es que la iglesia de Cristo sea “edificada”. Los dones contribuyen a la instrucción de los creyentes y a lograr convicción en los incrédulos. Ef. 4:13; 1 Co. 12:8-10. Stanley Horton comenta: “Gran parte de la vida de los primitivos cristianos consistía en una dedicación a cumplir fielmente la obra del Señor. Los dones del Espíritu y la presencia de Cristo eran su porción diaria, tanto en el trabajo como en la adoración. Era una vida de crecimiento y gracia, como también en el fruto del Espíritu”.1

“¿Qué son los dones o carismas? “Carisma es la transliteración de la palabra griega “Charis”, que significa: don, regalo, gracia, favor, poder, oficio, misión. Son dones que proceden de Cristo y distribuidos por Espíritu Santo” 2

Pablo señala “Procurad, pues los dones mejores”, aunque no nos indica aquellos “mejores”, bien sabemos que Dios está interesado en capacitarnos con su carisma, teniendo tan formidable herramienta como es la oración y la ayuda del Espíritu.

“El pensamiento esencial de Pablo es que la diversidad de dones, ministerios y operaciones que se manifiestan en la iglesia no proceden de una multitud de “espíritus”, como ocurría en el espiritismo de los paganos, sino, del Dios trino”.3

1. Stanley Horton, “El Espíritu Santo revelado en la Biblia”, Pág.. 194

2. Vila y Escuain, “Nuevo Diccionario Bíblico Ilustrado”, Pág.. 145

3. Ernesto Trenchard, ”Primera Epístola a los Corintios”, Pág.. 203


1.- Descripción General de Los Dones Sobrenaturales

Podemos encontrar el material de nuestro estudio en 1Co. 12:8-10; 1Co. 12:28-30, Ro. 12:6-8 y en Ef. 4:11. Del cual se desprende el siguiente cuadro:

1).- 1 Co. 12:8-10

Término Paulino en Griego

a) Dones de Conocimiento


- Palabra de Sabiduría

- Palabra de Ciencia

- Discernimiento de espíritus

- Logos Sofías

- Logos Gnoseos

- Diakriseis pneumaton

b) Dones de Comunicación Oral


- Profecía

- Géneros de lenguas

- Interpretación de Lenguas

- Profeteia

- Gene Glosson

- Ermeneia Glosson

c) Dones de Poder o Dones para Actuar

- Fe

- Operaciones de Milagros

- Dones de Sanidades

- Pistis

- Energemata dunameon

- Charismata Iamaton

2).- 1 Co. 12:28-30

Término Paulino en Griego

- Apóstoles

- Profetas

- Maestros

- Poderes Milagrosos

- Dones de Sanidad

- Los que ayudan - asistencia

- Los que dirigen - dirección

- Hablar lenguas - don de lenguas

- Apostolous

- Profetas

- Didaskalous

- Dunameis

- Charismata (jarismata) Iamaton

- Antileopseis

- Kuberneseis

- Lalousin Glossais

3).- Romanos 12:6-8

Término Paulino en Griego

- Profecía

- Ministerio, servicio

- Enseñanza, maestro

- Exhortación, predicación

- Repartir

- Presidir

- Misericordia

- Profeteian

- Diakonian

- Didaskon

- Parakalon

- Metadidous

- Proistamenos

- Eleon

4).-Efesios 4:11. “Dones Hombre o dones de Cristo

Término Paulino en Griego

- Apóstoles

- Profetas

- Evangelistas

- Pastores

- Maestros

- Apostolous

- Profetas

- Evaggelistas

- Poimenas

- Didaskalous


1.- Según 1 Co. 12:8-10

a) Dones de Conocimiento:

- Palabra de Sabiduría: Es el acto de expresar sabiduría. El arte de interpretar sueños o dar consejos sabios, Hechos 7:10. La habilidad en el manejo de asuntos, Hechos 6:3; y de expresar la verdad divina. Col. 1:28.

Nótese algunos aspectos esenciales; es un don sobrenatural, por el hecho de expresar una palabra de sabiduría excepcional, puede venir en forma esporádica o frecuente en necesidad del ministerio, o sólo una vez (ya que el don no es “sabiduría”, sino “Palabra de Sabiduría”).

- Palabra de Ciencia: Significa penetrar en el conocimiento de las cosas divinas. Dios nos comparte un poco de su conocimiento infinito de las cosas, ya sea de personas en particular (Juan 1:47-50; 4:16-19,39) o sobre las Escrituras (Gá. 1:12; Co. 11:23). Actúa de la misma forma que el don anterior.

- Discernimiento de Espíritus: Capacita al poseedor del don, para determinar si el “profeta” habla inspirado por el Espíritu Santo; por su propio espíritu, o guiado por algún espíritu inmundo. Le permite ver a través de todas las manifestaciones externas y conocer su verdadera naturaleza. El don de discernimiento de espíritus puede ser corroborado por las pruebas doctrinales. Jn. 3:1-3, Hch. 16:16-18; 1 Jn 4:1.

b) Dones de Poder para actuar:

- Fe: No es la fe que salva, sino una medida mayor de fe por medio de la cual se realizan hazañas especiales y maravillosas. 1 Co. 13; Heb. 11:33-40.

- Milagros: Literalmente poder. La palabra clave es poder. Este don actúa para lograr milagros de distintas clases, lo entenderemos al analizar los siguiente versículos, Hch. 9:36-43; 13:11; 19:11-12; 20:9-12. Podemos encontrar hombres de Dios que se destacaron por tener un ministerio abundante en milagros, tales como Moisés, Elías, Eliseo y por excelencia el mismo Señor Jesús.

- Dones de Sanidad: El plural dones de Sanidad, indica una variedad de sanidades, es decir, una persona que tiene dones de sanidad recibe del Espíritu una capacidad sobrenatural para ministrar salud mediante la oración en diversas áreas.

Cabe señalar que existen enfermedades de origen netamente físico, otras a consecuencias de trastornos mentales, y finalmente, por posesión demoníaca Lc. 9 1-2.


c) Dones de Comunicación Oral:

- Profecía: La profecía es el resultado de una espontánea inspiración espiritual, este no tiene por función suplantar la predicación, sino complementarla, la profecía puede ser juzgada (analizada) por la iglesia con el fin de determinar si es legítima o no.

- Géneros de Lenguas: Es el poder de hablar en forma sobrenatural un idioma jamás aprendido. Parece que hay dos clases de mensajes en lenguas. Una alabanza extática dirigida a Dios (1 Co. 14:2), y la segunda un mensaje definido para la iglesia (1 Co. 14:5).

- Interpretación de Lenguas: El propósito de este don es hacer que las expresiones extáticas e inspiradas por el Espíritu Santo en una lengua desconocida, sean comprendidas por el entendimiento general. Esta interpretación equivale a la profecía 1 Co. 14:5.

2.- Exposición de los dones mencionados en Romanos 12:6-8

a) Profecía: El profeta habla bajo el impulso del Espíritu, para entregar un mensaje a la iglesia o a un creyente en particular. Los requisitos que determinan la legitimidad de la profecía son los de: exhortar, consolar y edificar, el mensaje entregado se cumplirá indefectiblemente, además está de acuerdo con los principios y doctrinas bíblicas.

b) Ministerio o Servicio (Diakonía): Servicio a Dios y a los santos. La elección de los diáconos (Hch. 6:1-7), nos muestra la importancia que tenía el diaconado en la iglesia primitiva, al seleccionar siete hermanos para el servicio de las mesas y para atender a las viudas. Como requisitos mínimos se les exigió buen testimonio y ser llenos del Espíritu Santo; además, eran varones llenos de gracia y poder.

c) La Enseñanza: “La verdadera enseñanza cristiana no es un mero estudio bíblico, sino ante todo, una exposición clara y directa al corazón de los creyentes de la obra de Cristo por nosotros, y de las instrucciones que conciernen directamente a la iglesia como cuerpo de Cristo”4

d) Exhortación: La exhortación apela a la voluntad del hombre, este es un valioso don en boca de un predicador o un pastor, ya que por ésta vía el Espíritu Santo persuade a los hombres a la obediencia de la verdad divina. “Un verdadero exhortador, además debe andar por la misma senda que él convida a los demás a seguir”. 5

4. Williams Newell, “Romanos: Versículo por Versículo”, Pág.. 372

5. Idem.


e) Gobierno: Gobernar, dirigir, presidir, debe hacerse con solicitud, para el servicio y desarrollo de la iglesia. Debe comenzar primero por el “dominio propio” de su vida, luego por su hogar, tal como dice Pablo a Timoteo al darle indicaciones sobre los requisitos de los Obispos: “Que gobierne bien su casa, que tenga sus hijos en sujeción con toda honestidad pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿Cómo cuidará de la iglesia de Dios? “ 1 Ti. 3:4-5.

f) Repartir: Con liberalidad, compartir los bienes con los demás, dando sin renuencia secreta, ya que “Dios ama al que da con alegría” 2 Co. 9:12. el que reparte debe hacerlo con humildad y sencillez.

g) Misericordia: Debe hacerse con alegría, el que hace misericordia, al ayudar a su prójimo, o al perdonar alguna deuda, debe hacerlo con mucha alegría de corazón y no de mala gana. Recordemos las palabras del Maestro en el sermón del monte, que afirman: “Bienaventurado los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia”. Mt. 5:7.

3.-Los dones de Cristo o Dones - Hombre Ef. 4:11

a) Apóstol: Apóstol significa “enviado” o “misionero”, sin duda alguna, un don fundamental en el desarrollo de la iglesia primitiva. El don de Apóstol, involucra toda la vida y personalidad del creyente que lo recibe. Los primeros Apóstoles sentaron las bases de la naciente iglesia cristiana, sobre el mensaje de la cruz de Cristo y de su resurrección gloriosa. Estos fueron guiados y sostenidos por el poder de Dios

Podemos reconocer tres categorías de Apóstoles en las Escrituras:

- Jesucristo: Cristo se encuentra en una escala única y superior del apostolado, siendo el misionero enviado por el Padre Celestial para presentar el evangelio de salvación.

“...Considerad al Apóstol y Sumo Sacerdote de nuestra profesión, Cristo Jesús” Heb. 3:1.

- Los doce Apóstoles: Los primeros doce apóstoles llamados por Jesús, excepto Judas Iscariote, quien fue reemplazado por Matías, componen este selecto grupo de varones que se encargaron de continuar la obra evangelística del maestro, formando nuevos líderes, plantando iglesias, e instruyendo en las doctrinas reveladas por el Señor.

El grupo original de los doce estaba compuesto por: Simón (Pedro), Andrés, Jacobo y Juan (hijos de Zebedeo), Felipe, Bartolomé, Tomás, Mateo (Leví), Jacobo (hijo de Alfeo), Lebeo (Tadeo-Judas), Simón el cananista, Judas Iscariote. Mt. 10:2-4.


- Los demás Apóstoles: La Biblia registra además de los doce, a otros Apóstoles, tales como: Pablo (Ro. 1:1), Bernabé (Hch. 14:14), Santiago hermano de Jesús (Chá. 1:19), Silas (1 Ts. 2:16), Junias y Andrónico (Ro. 16:7).

b) Profetas: Los profetas, voceros de Dios desempeñan una labor fundamental en la vida espiritual de la iglesia, estos “portavoces” de Dios, han tenido un escabroso ministerio a lo largo de la historia. Podemos dividirlos en tres grupos diferentes:

- Profetas Veterotestamentarios: Son todos aquellos profetas enviados por Dios para enseñar, advertir, comunicar juicios y bendiciones de parte de Jehová, en el período del Antiguo Testamento. Su ministerio se desarrolló principalmente en Israel, aunque hubo algunos que cruzaron las fronteras del pueblo escogido, llevando el mensaje de Dios, tales como: Jonás, Elías y Eliseo.

Desde el punto de vista literario y/o canónico, podemos diferenciarlos en dos grupos dependiendo de la extensión de sus escritos proféticos; los cuales son:

Profetas Mayores : Daniel, Ezequiel, Jeremías e Isaías.

Profetas Menores: Joel, Amós, Abdías, Jonás, Nahum, Habacuc, Zacarías, Malaquías, Oseas, Miqueas, Sofonías y Hageo.

- Profetas Neotestamentarios: Son todos aquellos quienes vivieron y participaron en la vida de la iglesia primitiva. Algunos de los más conocidos fueron, Juan el Bautista, precursor del Señor Mt. 3:1-17, y Agabo, quien profetizó la captura y muerte de Pablo Hch. 21: 10 -11.

- Los demás Profetas: Es decir todos los creyentes que fueron ungidos por Dios y capacitados con un don profético a lo largo de la historia de la iglesia, y que su ministerio se distingue de los dos grupos anteriores en que ellos no participan en la formación de los escritos bíblicos, pues este canon ya está completo y cerrado; además, su labor profética no incluye necesariamente toda su vida, rasgo particular de los profetas del Antiguo Testamento, que normalmente se entregaban de tiempo completo al ministerio profético.

c) Evangelistas: La Biblia menciona como evangelista a “Felipe”, diácono de la iglesia (Hch. 6:1-7). Aunque no se destaca mucho este ministerio, si se incluye en las epístolas paulinas, en Efesios lo encontramos señalado como uno de los dones de Cristo, llamados también dones-hombre lo que tiene la connotación de ser un don permanente, y en este caso, el evangelista desarrolla durante toda su vida las funciones de evangelismo y exhortación. Hoy en día existen evangelistas que además de predicar, se especializan en la enseñanza, en la música y en la liberación. Entre los más destacados se encuentran: Carlos Anacondia, Luis Palau, Billy Graham, Alberto Mottesi y Yiye Avila.

d)Pastores: Este es tal vez el ministerio o don de Cristo más cotizado por los creyentes que desean un puesto, tanto de liderazgo, como de servicio en la iglesia. Desde el inicio de la comunidad cristiana, los pastores han cumplido una labor fundamental en la conservación de los “frutos de la predicación”, es decir, el cuidado y crecimiento de los nuevos convertidos, para que lleguen a ser cristianos maduros y puedan a su vez continuar el discipulado a otros. Un aspecto interesante es que en la iglesia del primer siglo, los pastores eran ordenados (ungidos) por los Apóstoles, para el gobierno de la iglesia local. El título “pastor” era sinónimo también de “anciano” (presbítero) u “obispo” (epíscopo) indistintamente.

Pablo hace importantes recomendaciones a los obispos, estableciendo principios permanentes: “Pero es necesario que el Obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar, no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas, sino amable, apacible, no avaro...” 1 Ti. 3:2-3.

Es importante señalar que la actitud con la cual se debe vivir la unción ministerial, es de humildad y agradecimiento, ya que todo don del cielo es recibido totalmente por gracia divina y no por méritos propios. Tenemos un claro ejemplo en el ministerio de Jesucristo en la tierra, el que estaba lleno de poder y sabiduría, sin embargo, él fue siempre manso y humilde de corazón Mt. 11:29.

e) Maestros: Maestro es sinónimo de educador, o formador de personas, y no solamente alguien que entrega información. Este vital ministerio debe ser muy valorado dentro del cuerpo de Cristo, para evitar que la iglesia sea permeable a las falsas doctrinas o a divagar eternamente entre principios y tradiciones. La maestría es un trabajo a largo plazo, tanto en la maduración del ministerio del maestro, como en la formación de discípulos capacitados.

En la Biblia encontramos que el oficio docente está profundamente arraigado en la cultura Judía y también en el movimiento Helenista (griego), propio del mundo antiguo. El sabio Gamaliel, quien instruyó a Saulo desde su juventud, fijó indeleblemente en el joven discípulo, los valores socio-religiosos del pueblo escogido, que a lo largo del tiempo fueron reinterpretados en la vida de Pablo, corregidos y potenciados por la enseñanza del Evangelio y por las experiencias espirituales que tuvo el apóstol en su intenso ministerio.

“Los ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doble honor, mayormente los que trabajan en enseñar y predicar”. 1º Ti. 5:17

LA REGULACION DE LOS DONES: 1 Co. 14:12-13; 14:20-4

El rayo que derriba los árboles, incendia los campos y destruye a las personas, es de la misma naturaleza que la electricidad, que opera tan suavemente por medio de una central eléctrica. La diferencia está en un asunto de gobierno y manejo. En 1 Co. 12, Pablo reveló los enormes recursos espirituales de poder disponibles para la iglesia; en el capítulo 14 el apóstol indica los medios de gobierno por los que este poder es regulado, a fin edificar a los santos. La instrucción era necesaria, pues la lectura de este capítulo nos revela que en algunas congregaciones reinaba el desorden a causa de la falta de conocimiento de las manifestaciones espirituales. El capítulo 14 da a conocer los siguiente principios:

a) Valor Proporcional: versículos. 5:19. Los Corintios habían perdido el sentido del equilibrio en lo que respecta al don de lenguas, sin duda debido a su naturaleza espectacular, pero Pablo les advierte que la interpretación y la profecía son necesarias para que el pueblo tenga un conocimiento inteligente de lo que se dice.

b) Edificación: El objetivo de los dones es la edificación de la iglesia, alentando a todos los santos y convirtiendo a los que no son salvos. Pero, dice Pablo, si un extraño entra a la iglesia y no escucha otra cosa que lenguas sin interpretación, llegará a la conclusión, y con justa razón, que la gente está demente (versículos 12 y 23).

c) Sabiduría: versículos. 20. “Hermanos, no sean infantiles en su razonamiento” En otras palabras “Usen su sentido común”. (traducción del autor).

d) Imperio sobre sí mismo versículos. 32: Algunos Corintios podían formular la siguiente protesta: “No podemos permanecer callados, si el Espíritu de Dios desciende sobre nosotros, tenemos que hablar”. Pablo por su parte, les responde: “Y los espíritus de los que profetizaren, sujétense a los profetas”. En otras palabras, el que posee el don de lenguas puede gobernar su expresión y hablar a Dios solamente, cuando tal gobierno del don sea aconsejable.

e) Orden versículos. 40: “Empero hágase todo decentemente y con orden” Frecuentemente se critica a los pentecostales de ser demasiado emocionales y ruidosos, e incluso salirse de sus casillas, cuando de adorar a Dios se trata. No debemos despreciar el fluir de los sentimientos y las expresiones externas de gozo y alabanza, sin embargo, es oportuno decir que todo lo que realicemos sea dentro de los márgenes de la decencia y lo genuino, no cayendo en grotescos excesos, queriendo “fabricar” un avivamiento espiritual en la congregación.

El ejercicio de los dones espirituales debe ser regido por ciertas normas de conducta cristiana, consideraremos algunas, tales como:

- Debemos entender que los dones son una realidad en la iglesia cristiana y que se mantienen tan vigentes como en el tiempo apostólico (la iglesia primitiva), con mayor razón aun si se manifiesta en nosotros mismos.

“No quiero hermanos que ignoréis acerca de los dones espirituales”. 1 Co. 12:1. El conocimiento de los dones nos dará un mejor aprovechamiento de ellos mismos. Es recomendable que exista un “deseo” personal por recibir algún don.

“Seguid el amor y procurad los dones espirituales pero sobre todo que profeticéis”.

“Así también vosotros, pues que anheláis dones espirituales, procurad abundar en ellos para edificación de la iglesia”. 1 Co. 14:12

El tercer punto es que el ejercicio de los dones requiere disciplina espiritual, por tanto es necesario el leal sometimiento los unos de los otros en humildad y mansedumbre y todos conjuntamente a Cristo. No debe existir rivalidad alguna, ni envidia, ni vanidad en el uso de los dones o de los ministerios puesto que todos somos miembros del cuerpo de Cristo, la iglesia, en ningún caso el creyente que ha recibido o vivido manifestaciones de los dones del Espíritu debe sentirse superior a su hermano, pues el orgullo y el egoísmo contribuirá a minar su estado espiritual.

- El amor es la base en la cual deben desarrollarse los dones y cualquier otra actividad cristiana 1 Co. 13:1-3, sin amor la persona que ejercita el don no recibe recompensa ni provecho espiritual.

Los dones espirituales deben ser ejercitados en fe. Ro. 12:3-6. Si Jesús nos ha puesto en el cuerpo y nos ha dinamizado con su Espíritu, entonces contamos con el poder y el equipo necesarios para obrar con autoridad, debiendo salir de nuestras debilidades humanas para incorporarnos a las ilimitadas y superiores posibilidades de Dios. Es necesario lanzarnos en fe confiando en que Dios cumple su Palabra.

El último punto, es que los dones deben ser usados para respaldar y fortalecer el ministerio personal del creyente, que le haya sido dado por Cristo. Tanto los dones como los ministerios deben ser cuidados y desarrollados a fin de que un día nuestra cuenta sea dada con gozo.


TERMINOS GRIEGOS QUE EXPLICAN LOS DONES

Charismata: Proviene de la palabra griega radical “Jaris” o “Charis”, que significa gracia. Este término, Pablo lo utiliza en 1 Co. 12:4; 12:6. Charismata parece ser un concepto general, el que puede ser usado para referirse a todos los dones espirituales, por ejemplo: “Ahora bien, hay diversidad de Charismata (dones), pero el Espíritu es el mismo” 1 Co. 12:4.

a) Dorea: Esta es una palabra griega de uso común para hablar de los dones. Es un término radical del que se derivan palabras. Pablo la utiliza en Efesios 3:7; 4:7. Dorea denota un don libre, acentuando su carácter de gratuito, y en el Nuevo Testamento se usa siempre refiriéndose a un don espiritual. Ejemplo:

“... Conforme a la medida del Dorea (don) de Cristo” Ef. 4:7.

b) Dómata: Esta palabra aparece únicamente en Ef. 4:8, e indica a los dones de ministerio, en puestos de autoridad, los cuales son señalados en Ef. 4:11. Dómata se relaciona con los hombres dotados que son colocados en la iglesia, con el fin de preparar y perfeccionar a los santos.

“... subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad, y dio Dómata (dones) a los hombres” Ef. 4:8.

c) Fanérosis: Pablo ocupa este término en 1 Co. 12:7. Dicha palabra griega significa: poner al desnudo, revelar, brillar, manifestar ó manifestarse a sí mismo. Fanérosis, es usada para indicar los dones que aparecen en 1 Co. 12:8-10, esta expresión se usa para designar las manifestaciones sobrenaturales del Espíritu Santo. Por ejemplo:

“Pero a cada uno le es dada la Fanérosis (manifestación) del Espíritu para provecho”. 1 Co. 12:7.

d) Pneuma: Traduce una sola palabra neutra, que significa espíritu o viento. En número plural, “Pneumátika”, es decir, dones o potencias que se deben a la operación del Espíritu Santo. Relacionados con el término “Charismata”, se enfatiza que la fuente del don se encuentra en la gracia de Dios (Charis), sin deber o adeudar nada a lo meramente humano.

e) Doma: La palabra Doma significa “don”, en la cual se destaca el carácter concreto del carisma (don), más que su naturaleza benéfica. Mt. 7:11; Lc. 11:13; Ef. 4; Fil. 4:17.

f) Diakonía: Ministerios, servicio espiritual. Término utilizado en 1 Co. como sinónimo de operaciones (Energemata), o dones espirituales.

lunes 17 de noviembre de 2008

Pecados Contra el Espíritu Santo


Tal vez este es el capítulo más difícil de escribir, debido a lo trascendente del tema y de la escasez de información bíblica del particular. No obstante quise incluirlo en un capítulo independiente porque creo que de otro modo nuestra perspectiva del Espíritu quedaría incompleta.

No podemos negar que la fuente de nuestros sentimientos y conceptos morales, nos han sido heredados por Dios en su proceso creativo, por tanto, no debe sorprendernos que la personalidad del Espíritu Santo presente sentimientos similares a los nuestros, tales como alegría, paz y amor. Además el ser afectado por la tristeza, la indiferencia y el menosprecio.

Acerca de los diversos pecados posibles de cometer contra el Espíritu, mencionaremos los siguientes:

1. Contristar: Muchas veces intencionalmente o no podemos contristar (entristecer) al Espíritu Santo, con nuestros malos pensamientos y obras o simplemente al desobedecer a Dios.

“Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención”. Ef. 4:30.

Las relaciones interpersonales siempre son difíciles, debido a lo complejo de cada individuo, y esto se hace más complicado al pensar que el hombre está sujeto a su naturaleza caída, en la que pugnan las fuerzas del bien y del mal. El escritor bíblico señala: “Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago. Y si lo que no quiero, esto hago, apruebo que la ley es buena” Ro. 7:15-16.

En nuestra lucha diaria contra las tentaciones, y la mundanalidad, suele romperse la armonía con el Espíritu Santo, quien por su naturaleza divina, su completa santidad y su elevado amor por los hombres, se entristece con la actividad pecaminosa humana. A muchos cristianos les sucede que aunque perseveran en la fe y en la participación de la vida de la iglesia, sus vidas no siempre rebosan de gozo, y parecen cargar con un vacío en el corazón. Esto bien puede responder a que el cristiano aún no rompe con algún pecado oculto, falta de arrepentimiento o devoción a Dios. Esto provoca que el Espíritu Santo sufra por nosotros y se “retire” paulatinamente, es decir, auto limita su mover en nuestras vidas.




2. Mentir: El mentir al Espíritu Santo es considerado algo grave y peligroso en la Palabra de Dios, podemos notarlo por ejemplo en el relato referente a los creyentes de nombres Ananías y Safira, que se habían confabulado en engañar sobre el precio de venta de la heredad que entregaban como ofrenda. Mintiendo al Apóstol Pedro y a la iglesia, por consiguiente a Dios mismo, lo que ameritó que fueran ejemplarmente muertos por el poder de Dios.

“Y dijo Pedro: Ananías ¿por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieses al Espíritu Santo y sustrajeses del precio de la heredad?”. Hch. 5:3.

Este triste episodio nos muestra dos grandes verdades: La primera es que mentir a Dios es muy delicado, porque se ofende la esencia misma de la verdad. Jesús mismo dice: “ Yo soy el camino la verdad y la vida” Jn. 14:6 y también “ El Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce, pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros” Jn. 14:17.

Dios siempre ha tomado la iniciativa de entregar al hombre el conocimiento de la verdad, quien resulta ser “él mismo”, con el fin de que la persona no se extravíe por sendas de error y falacia.

Apagar: Hemos estudiado que el Espíritu Santo es simbolizado por el fuego, por medio de esta figura podemos comprender mejor el resultado de ser apagado en nosotros, y no debemos pensar que puede ser apagado en el sentido de terminarlo o cortar su vida, sino más bien que el poder y su presencia ardiente en nosotros es debilitada e incluso retirada del todo a causa de nuestra mala conducta. “No apaguéis al Espíritu ”. 1 Tés. 5:19.

La carencia del Espíritu en el hombre, es la carencia de Dios, con todo lo que involucra. Si el Espíritu es luz, paz, armonía y vida, su ausencia trae oscuridad, impaciencia, confusión y muerte eterna. El salmista David al reconocer su debilidad espiritual clama al Señor diciendo: “No retires de mí tu Santo Espíritu” Salmo 51:11. Teniendo plena conciencia que el pecado tenía la facultad de alejar al hombre de la comunión y gracia espiritual y dejarlo en la penumbra y vacuidad.

3. Resistir: Es oponerse a la obra y/o a la presencia propia del Espíritu Divino.
“ ¡Duros de cerviz, e incircuncisos de corazón y de oídos! Vosotros resistís siempre al Espíritu Santo...” Hch. 7:51.

Siempre han existido enemigos de la obra de Dios y de su reino, son ellos quienes con un corazón impío resisten al Espíritu y a la Iglesia. Ciertamente esta actitud es sumamente reprochable por el Señor y de ninguna forma debe hallarse en el corazón de un verdadero creyente.




4. Blasfemar: Es sin lugar a dudas el “pecado” de los pecados, pues es de carácter “imperdonable” de parte de Dios. La blasfemia contra el Espíritu Santo es enérgicamente condenada por Dios en la Biblia.

“Por tanto os digo: todo pecado y blasfemia será perdonada a los hombres; mas la blasfemia contra el Espíritu Santo no le será perdonada. A cualquiera que dijere alguna palabra contra el Hijo del Hombre, le será perdonado, pero al que hable contra el Espíritu Santo no le será perdonado, ni en este siglo ni en el venidero”. Mateo 12:31-32.

Definir que es exactamente la blasfemia contra el Espíritu no es tan fácil, por lo que presentaremos tres posturas teológicas que se manejan en el mundo evangélico, y son:

Primero hay quienes aseguran que la blasfemia es atribuir a la obra del Espíritu, ya sea sanidad, milagros o expulsión de demonios, a una actividad realizada por Satanás, es decir, que una obra sobrenatural genuina de Dios, sea atribuida al poder del enemigo. Esta postura está extraída del contexto que se desarrolla en el episodio en que Jesús sana a un endemoniado en medio de una muchedumbre en la que se encontraban los fariseos, quienes murmuraban entre sí, diciendo que Jesús echaba fuera demonios por medio de un poder satánico. Jesucristo conociendo sus cavilaciones los descubre afirmando:

“Pero si por el Espíritu de Dios echo fuera demonios, ciertamente ha llegado el reino de Dios, por tanto os digo: todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres; mas la blasfemia contra el Espíritu no les será perdonada” Mt. 12: 28, 31.

Otra posición es que la blasfemia es maldecir deliberada y conscientemente a la persona del Espíritu, fundamentándose en el texto que dice: ”A cualquiera que dijere alguna palabra contra el Hijo del Hombre, le será perdonado; pero el que hable contra el Espíritu Santo, no le será perdonado, ni en este siglo ni en el venidero.” Mt. 12:32

Por último, mencionaremos que la blasfemia como pecado imperdonable, es el no arrepentimiento. Debido a que es imposible que Dios puede perdonar al hombre de sus pecados, cualquiera sea este, si primero no se arrepiente, La sangre de Cristo y todo el proceso redentor exigen ineludiblemente que exista un reconocimiento personal del pecado y su urgente necesidad de perdón divino; de no ser así, se convierte en una situación imperdonable. El Espíritu Santo en dicho caso no puede cumplir su labor regeneradora.

La postura del autor se inclina por la segunda opción, creyendo que Dios Padre e Hijo, en forma soberana deciden no perdonar las ofensas deliberadas, cuando el hombre en abierta rebeldía maldice al Espíritu divino.




El Espíritu, por su humildad y profundo amor, su eterno poder y buena voluntad, representa fielmente el corazón de Dios y la poderosa realidad de un Señor “inaccesible”, pero que se humilla voluntariamente al entendimiento y sentir humano, para sacarlo del abismo de pecado y sentarlo en lugares celestiales. Cuando el hombre resuelve llevar una vida profana y profundamente irreverente hacia Dios y en plena conciencia de afrenta al Espíritu de Gracia, se convierte en reo eterno de su pecado y no tendrá parte con su Hacedor.